martes, 14 de agosto de 2012

Richard Coleman, entre clásico y simple


El músico compartió escenario con los grandes, se bajó de “Soda Estero” en 1983, después de muchos ensayos y antes de que comenzaran a salir a tocar porque entendía que Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti armaban un trío con demasiada personalidad y no necesitaban a uno más. Sin embargo, fue invitado en varias ocasiones a tocar con ellos y a esta lista se le suman Charly García, Daniel Melero, Fabiana Cantilo, entre otros. Richard nunca dejó de lado su propia producción musical, de hecho estaba grabando su disco “Siberia” cuando hizo una parate para salir de la gira con Gustavo Cerati, en la que el músico sufrió el accidente cerebrováscular en Venezuela. 

Este episodio pegó fuerte a todos los músicos, pero había que seguir y Richard siguió. Terminó su disco Siberia y al año y medio produjo uno nuevo: “A song is a song” (Una canción es una canción, en español). No tardó en aclarar que continuará con la gira de su disco anterior, pero el nuevo - de tan sólo 10 temas- es como el sustento artístico del anterior. En pocas palabras podríamos traduciro como un gustito, un capricho de Richard por hacer algo distinto “Es una parada del Trans-Siberian Express para dar un pequeño paseo por otras músicas. El viaje es largo”, escribió Coleman.

Presentándolo en pocos días en Ultra Bar, y por sólo cuatro semanas, el disco cuenta con diez canciones totalmente modificadas al gusto del cantante. Despojadas casi de instrumentos, guitarra, piano y alguna batería que se cuela al final de uno de los temas son la base del nuevo material. En la entrevista que le realizó Mario Pergolini en Vorterix contó que eran las canciones que le gustaban de siempre, de niño y luego tocó en vivo algunas de ellos. Asombrosamente, comenzó a sonar y fue el rock and roll del de siempre, del que les gusta a todos, pero con un sonar diferente, claro y sencillo. Escuchar temas de Black Sabbath o “Personal Jesus” de Depeche Mode en una versión casi unplugged y que suene diferente, no copiado simplemente personalizado, fue más que una grata sorpresa y la conclusipon de lo buen músico que es Coleman. Por supuesto el disco está cantado entero en inglés y tiene temas de artistas muy disímiles entre sí como: Brian Eno, Elvis Presley, PJ Harvey, Nick Drake o Jethro Tull, entre otros.

Sin duda, valdrá la pena ir a escuchar o comprar “A song is a song”  porque como Richard dice no son covers, son transformaciones, a lo que se le puede sumar que se trata casi un tributo a los grandes del rock and roll de todos los tiempos. “Usamos, en su justa medida, una variedad de instrumentos que van desde un armonio alemán de 1912 hasta un sintetizador de guitarra analógico, pasando por un piano Wurlitzer de 1971 y un shaker construído con arroz y pan rallado. Voz y guitarra. Muy divertido y estimulante, así como la perfección de la composición de las canciones elegidas.” 
Por otra parte, el músico confeso que estuvo más interesado en como sonaba vocalmente que en los tempos de la música. El resultado es un disco prolijo, diferente y sencillo. 

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