El músico compartió escenario con los grandes, se bajó
de “Soda Estero” en 1983, después de muchos ensayos y antes de que comenzaran a
salir a tocar porque entendía que Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly
Alberti
armaban un trío con demasiada personalidad y no necesitaban a
uno más. Sin embargo, fue invitado en varias ocasiones a tocar con ellos y a
esta lista se le suman Charly García, Daniel Melero, Fabiana Cantilo, entre
otros. Richard nunca dejó de lado su propia producción musical, de hecho estaba
grabando su disco “Siberia” cuando hizo una parate para salir de la gira con Gustavo Cerati, en la
que el músico sufrió el accidente cerebrováscular en Venezuela.
Este episodio pegó fuerte a todos los músicos,
pero había que seguir y Richard siguió. Terminó su disco Siberia y al año y medio produjo
uno nuevo: “A song is a song” (Una canción es una canción, en español). No tardó
en aclarar que continuará con la gira de su disco anterior, pero el nuevo - de tan sólo 10
temas- es como el sustento artístico del anterior. En pocas palabras podríamos traduciro como un
gustito, un capricho de Richard por hacer algo distinto “Es una parada
del Trans-Siberian Express para dar un pequeño paseo por otras músicas. El
viaje es largo”, escribió Coleman.
Presentándolo en pocos días en Ultra Bar, y por sólo
cuatro semanas, el disco cuenta con diez canciones totalmente modificadas al
gusto del cantante. Despojadas casi de instrumentos, guitarra, piano y alguna
batería que se cuela al final de uno de los temas son la base del nuevo
material. En la entrevista que le realizó Mario Pergolini en Vorterix contó que
eran las canciones que le gustaban de siempre, de niño y luego tocó en vivo algunas
de ellos. Asombrosamente, comenzó a sonar y fue el rock and roll del de
siempre, del que les gusta a todos, pero con un sonar diferente, claro y
sencillo. Escuchar temas de Black Sabbath o “Personal Jesus” de Depeche Mode en
una versión casi unplugged y que suene diferente, no copiado simplemente
personalizado, fue más que una grata sorpresa y la conclusipon de lo buen
músico que es Coleman. Por supuesto el disco está cantado entero en inglés y tiene temas de artistas muy disímiles entre sí como: Brian Eno, Elvis
Presley, PJ Harvey, Nick Drake o Jethro Tull, entre otros.
Sin duda, valdrá la pena ir a escuchar o comprar “A
song is a song” porque como Richard dice
no son covers, son transformaciones, a lo que se le puede sumar que se trata casi
un tributo a los grandes del rock and roll de todos los tiempos. “Usamos, en su
justa medida, una variedad de instrumentos que van desde un armonio alemán de
1912 hasta un sintetizador de guitarra analógico, pasando por un piano
Wurlitzer de 1971 y un shaker construído con arroz y pan rallado. Voz y
guitarra. Muy divertido y estimulante, así como la perfección de la composición
de las canciones elegidas.”
Por otra parte, el músico confeso que estuvo más interesado en como sonaba vocalmente que en los tempos de la música. El resultado es un disco prolijo, diferente y sencillo.
Por otra parte, el músico confeso que estuvo más interesado en como sonaba vocalmente que en los tempos de la música. El resultado es un disco prolijo, diferente y sencillo.

